Los corpiños de mi tía Ramona son talla 48. Yo pensé que eso no existía, pero tal parece que hay un mundo de tetas gigantes que podría alimentar a todos los niños mal nacidos del Chaco y hasta más. El sábado llevé a la tía a comprar lencería a un lugar de chinos que hay en Barracas de Belgrano, a la salida de la estación. Yo habría querido llevarla a un sitio de más categoría, pero ella me explicó que el rubro tetas enormes no se correspondía con el de tiendas elegantes. Para mi sorpresa ese lug
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