BLOG IN
Saturday, 2009-11-07, 3:32 Am
 
Welcome Guest | RSS
Site menu
Main » 2008 » December » 12 » Tetas y chinas




Tetas y chinas
8:41 Am
Los corpiños de mi tía Ramona son talla 48. Yo pensé que eso no existía, pero tal parece que hay un mundo de tetas gigantes que podría alimentar a todos los niños mal nacidos del Chaco y hasta más. El sábado llevé a la tía a comprar lencería a un lugar de chinos que hay en Barracas de Belgrano, a la salida de la estación. Yo habría querido llevarla a un sitio de más categoría, pero ella me explicó que el rubro tetas enormes no se correspondía con el de tiendas elegantes. Para mi sorpresa ese lugarcito de Belgrano tenía mucha variedad, pero la tía también tenía sus preferencias: algodón para el uso diario y encaje para ocasiones especiales (?). La vendedora, sin embargo, insistía en zamparle los corpiños de nylon porque: “estila, se encoje y dula pala siemple”. “Para siempre no dura nada, china” le contestó la tía Ramona abriendo la cortina del vestidor con un manotazo y exhibiendo al mundo sus pechos monumentales embutidos en encaje negro. Se los acomodó frente al espejo con una destreza de mano inquietante y dijo: “lo que es de una es de una”. Total, que compramos ocho corpiños de distintas copas y colores y después fuimos a comer a un lugarcito de la calle Arribeños. Allí me soltó su máxima del día: “las chinas están mal hechas”, y se largó con toda una teoría en la que malcitaba a Marvin Harris, que resultó ser –en la versión de la tía de la antropología cultural– el Hitler de los chinos por haber dicho alguna vez que su intolerancia a la lactosa era una condición genética, de ahí la mala complexión de esas criaturas. “Pobres”, decía, “no toman leche, no comen queso, envuelven sus tetitas en nylon. ¿Qué les saldrá por ahí? ¿Soja?” En la medida que crecía su compasión iba sacando pecho, hasta que los suyos terminaron interponiéndose entre ella y su plato y tuvo que estirarse para manotear un rollito primavera. Pero a pesar de su congoja, la tía Ramona parecía feliz. Pensé que su felicidad no se debía a los corpiños nuevos ni a su talla generosa, sino a la evidencia indiscutible de su superioridad frente a otro: única garantía de compasión sincera. Porque no existe persona que no se alegre de poder compadecerse sinceramente de otra. Eso también me lo había dicho ella, pero ya no se acordaba.
Views: 971 | Added by: html | Rating: 4.5/2 |
Total comments: 0

Name *:
Email:
Code *:
Login form
E-mail:
Password:
Calendar
«  December 2008  »
SuMoTuWeThFrSa
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031
Search


Statistics


Rambler's Top100

MyCounter - счётчик и статистика
 
 
 
Copyright MyCorp © 2009 Site managed by uCoz system